¿QUIÉN ES ARO?

 

 Álvaro Reinoso, ARO , vivo en Sevilla y soy un ilustrador profesional. Me gusta la gente, viajar y … dibujo todo!

Siempre me ha gustado dibujar, desde que recuerdo, es parte de mi ADN. Me gusta la ilustración porque me permite contar las historias que tengo dentro de mí que toman sentido cuando se comparten. Puedo crear con lápiz, pluma y tinta, acrílicos, fotografía y objetos… en forma de cuentos, cómics, novelas gráficas, publicidad, decoración o cualquier campo que sea estimulante.

Tras licenciarme en Ciencias de la Comunicación, di mis primeros pasos como profesional creativo de publicidad para empresas como Danone, Martini, Olay y Hugo Boss, entre otros. Desde 2004, he estado dedicando al 100 % de obra gráfica, proyectos editoriales y los cuentos infantiles. He sido colaborador para El País De Las Tentaciones, La Vanguardia y Calle 20. E ilustrador de cabecera para Sylvia de Béjar y Yolanda Saénz de Tejada

Poco a poco fui introduciéndome en el mundo de la facilitación gráfica, al principio, ilustrando conciertos en el festival “Música no Claustro”, y posteriormente en conferencias y eventos de todo tipo (Abbvie, ineuro, Cámara de Comercio, Ayto de Cádiz, Junta de Andalucía, Consejería de Agricultura…) Y de forma paralela entrando en el mundo de la formación, porque la mejor forma de aprender es enseñando, poniendo imagen a los ciclos formativos de Coequipo e impartiendo el Curso de visual thinking en Fundación Madariaga. Por último, trabajando como ilustrador y facilitador visual para el Instituto de Lectura Fácil formando parte de proyectos cargados de sentido como el estatuto de Andalucía en Lectura Fácil y otros tantos para INAP, Guardia Civil y Parlamento de Andalucía.

Todos los trabajos que figuran en este sitio web tienen copyright © 2004-2017 Álvaro Reinoso .

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Álvaro Reinoso de la Orden.

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demo

¿POR QUÉ ME DEDICO AL VISUAL THINKING?

2004,China. De viaje con unos amigos.

Después de una tiempo disfrutando de tan magnífico país, necesitábamos una lavandería. Fuimos a la recepción del hotel. Uno de mis amigos comenzó a explicarle en inglés a la chica que nos atendía lo que necesitábamos.

Ante la cara de “no entiendo” de la recepcionista me aventuré a coger un boli que tenía en el mostrador y en un papel cualquiera que por ahí andaba, le dibujé la “demo” que se adjunta (recuérdese que aún trabajaba en publicidad en esa época y Ariel era uno de los principales clientes de la agencia). Así que me pasé manos a la obra. Recién había dibujada la camiseta sucia y empezaba con la lavadora, ya había alrededor nuestra unas 100 personas (hay que recordar que allí éramos nosotros los exóticos).

Cuando por fin, terminé de dibujar la “demo”, la chica de la recepción me quitó el boli amablemente, tachó la lavadora y me hizo el gesto de frotar con sus manos, indicándonos, claro está, que sí podía solucionar nuestro problema pero lavando nuestra ropa a mano.

En ese momento, me di cuenta que en el dibujo estaba la utilidad que perseguía con mi trabajo. Ese fue el principio de mi camino para dedicarme de lleno al visual thinking.